Retos y objetivos en oficinas, colegios y universidades
Tiempo de lectura: 5 min Fecha: Autor: MissionAcoustic ACADEMY TEAMEn los edificios, las personas están expuestas a diversas fuentes de ruido, que pueden deberse tanto a influencias externas como a ruidos cotidianos en el interior. Según el uso de la sala, las personas que se encuentran en ella y las tareas que se realizan, deben tomarse medidas para mejorar la acústica del espacio.
El enfoque de las medidas acústicas es, por tanto, distinto en cada estancia y está estrechamente vinculado al uso particular de la sala. Una acústica de espacio óptima va mucho más allá de garantizar la audibilidad o reducir el ruido no deseado. Los requisitos individuales, como separar los grupos de trabajo de los puestos individuales y tratarlos en consecuencia con distintos productos acústicos, son también aspectos importantes. En este artículo hemos analizado específicamente tres ejemplos: oficinas, colegios y universidades.
Oficina
El ruido en la oficina, provocado por dispositivos ruidosos, conversaciones telefónicas o charlas entre empleados, puede distraer de las tareas y generar estrés. Esto ocurre especialmente en las oficinas de planta abierta, pero también en las salas de reuniones, donde las interacciones suelen ser más ruidosas que en el propio puesto de trabajo. Esto se debe al elevado número de personas en un espacio reducido, y surgen aún más problemas cuando se realizan videoconferencias o llamadas.
Por norma general, cuanto mayor sea la proporción de trabajo cognitivo y de concentración, menor debería ser la exposición al ruido de los empleados.
Por este motivo, al igual que en otros lugares de trabajo, se exige a los empleados un alto nivel de atención y concentración; se distingue entre distintas áreas de actividad que requieren diferentes grados de mejora acústica. El empleador debería abordar esta exposición al ruido en función de la actividad concreta.
Los efectos de un nivel de ruido excesivo en el lugar de trabajo son, por ejemplo, alteraciones del bienestar, nerviosismo, irritabilidad o agotamiento. También puede tener un efecto negativo en el comportamiento comunicativo de los empleados. El ruido en el lugar de trabajo puede además tener consecuencias en fenómenos psicosomáticos, que pueden derivar en tensión, trastornos del sueño o un sistema inmunitario debilitado. (Fuente: VDI 2569 - Sound protection and acoustical design in offices)
Aula
En Austria, la escolaridad obligatoria dura nueve años; aunque las formas de aprendizaje multimedia son cada vez más populares gracias a la disponibilidad universal de internet, la enseñanza escolar se basa principalmente en la comunicación oral. Este periodo constituye la base elemental para la formación continua del alumnado y allana el camino hacia su posterior formación profesional. Un exceso de ruido puede hacer que el alumnado pierda el interés por la escuela y el aprendizaje en general. Por ello, el tema de la "acústica de las aulas" cobra cada vez más importancia. Y con razón, como han demostrado numerosos estudios. (El ruido en los centros educativos - H. G. Schönwälder; Ergonomía acústica de los colegios - M. Oberdörster; y muchos más).
Unas condiciones de escucha no óptimas repercuten en la recepción de la información transmitida, por lo que esta puede malinterpretarse o no entenderse en absoluto.
Además, escuchar se vuelve cada vez más agotador para los niños a lo largo del tiempo, ya que los niños y adolescentes deben invertir más capacidad cognitiva para procesar la información transmitida. Como resultado, resulta aún más difícil reunir la energía y la concentración necesarias tanto para las clases como para los deberes posteriores. Las clases de idiomas extranjeros o el alumnado cuya lengua de instrucción no es su lengua materna agravan este problema y requieren un ajuste acústico considerable de las instalaciones.
Universidades
La diferencia fundamental entre las universidades y los colegios es que el alumnado elige conscientemente este tipo de formación y, por tanto, debe concentrarse en el contenido de las clases por iniciativa propia. Los estudiantes deben aportar un enorme grado de concentración para asimilar, procesar y comprender material complejo de las clases a lo largo de meses, hasta llegar a las estresantes semanas de exámenes y trabajos finales. Por ello, dotar a las aulas de un equipamiento adecuado es fundamental para crear el mejor entorno posible en el que el alumnado pueda aprovechar al máximo cada clase.
Las bibliotecas son un lugar habitual para trabajar en proyectos en grupo o para estudiar de forma concentrada de cara a exámenes importantes. También ahí debe prestarse atención a la acústica general del espacio y, además, deben crearse zonas para los grupos de trabajo, donde los miembros de un proyecto puedan aislarse para trabajar tranquilamente sin molestar a otros estudiantes que prefieren estudiar por separado.
En resumen, se puede afirmar que cada estancia debe tratarse de forma individual. No solo en cuanto a su tamaño y diseño interior, sino también en cuanto a su uso y a las actividades que en ella se realizan. Es importante contar con una acústica de espacio óptima para ofrecer a niños, adolescentes y adultos una acústica óptima en el lugar de trabajo y así lograr resultados óptimos.
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