Los 4 principios de la gestión del sonido
Tiempo de lectura: 4 min Fecha: Autor: MissionAcoustic ACADEMY TEAMEl diseño acústico tiene como objetivo controlar el sonido a medida que se propaga por un espacio, con el fin de satisfacer las necesidades de las personas afectadas en el entorno y los espacios interiores.
El sonido viaja por el aire en forma de una serie de ondas y, dependiendo de las propiedades acústicas de las superficies, la posición de las paredes y los objetos del espacio, se comporta de manera diferente.
Los sonidos son inevitables en todos los entornos de trabajo, como las conversaciones en una oficina o el ruido de una impresora junto a los puestos de trabajo. Por eso el ruido no deseado es una de las quejas más comunes en el lugar de trabajo, y la gestión del sonido en un entorno interior es muy importante.
No se trata solo de abordar la fuente, sino también de ajustar y cambiar la forma en que se desplaza el sonido una vez transmitido, con el fin de proporcionar un entorno agradable. Al posicionar los productos acústicos, la máxima prioridad debe ser siempre detener el ruido, o el sonido en términos técnicos, lo más cerca posible de la fuente
Al analizar un espacio interior y buscar formas de manipular el sonido y gestionar los problemas acústicos, se pueden utilizar cuatro enfoques: absorber, bloquear, cubrir y/o difundir.
ABCD
A - absorber
La absorción es una forma de controlar el sonido captándolo con materiales porosos. Este enfoque reduce la cantidad de reflexión que se produce en un espacio. Estos materiales porosos pueden utilizarse en las superficies del espacio y, además, en otros objetos como el mobiliario. Dependiendo del tipo específico de entorno, se requiere un análisis del espacio para implementar la cantidad óptima de material y objetos absorbentes necesarios para el tiempo de reverberación ideal.
B - bloquear
El bloqueo es una forma de controlar el sonido evitando que atraviese las barreras entre la fuente y los oyentes a los que afectaría. Un elemento de bloqueo puede ser una pared, un tabique de cristal, un tabique divisorio, una capa adicional de pladur o incluso un mueble grande. El objetivo principal del bloqueo del sonido es evitar que el sonido entre o salga de una sala. Por eso es esencial que, al construir las salas, los huecos entre puertas, ventanas e incluso espacios abiertos se sellen correctamente, de modo que no queden aberturas por las que pueda pasar el sonido.
C - cubrir
Además de controlar las ondas sonoras en un espacio mediante productos de acústica arquitectónica, cubrir permite la concentración en un entorno, incluso cuando hay ruidos complejos constantemente presentes. El objetivo es enmascarar el ruido no deseado introduciendo un ruido adicional en una sala. Esto dificulta que el cerebro detecte fragmentos de conversación o sonidos familiares, lo que permite que la persona se mantenga concentrada. Este sonido enmascarador puede provenir de una fuente natural o artificial.
Una fuente natural puede ser una fuente de agua o un ventilador, y una fuente artificial puede consistir en el uso de un altavoz para incorporar sonidos que imiten los de entornos naturales, como el océano, u otros sonidos de enmascaramiento a frecuencias muy bajas. Estos sonidos artificiales a bajas frecuencias pueden reproducir los sonidos electrónicos y sintéticos más imperceptibles, capaces de enmascarar conversaciones sin distraer nuestro cerebro, ayudando así a enmascarar el ruido no deseado.
D - difundir
La difusión es una forma de dispersar el sonido en múltiples direcciones añadiendo objetos y materiales texturizados. El propósito de la difusión es reflejar el sonido de manera que se distribuya más uniformemente por un espacio, mejorando así la calidad general del sonido. Los difusores pueden utilizarse para reducir impulsos sonoros molestos o para revitalizar un espacio apagado. Un difusor puede presentarse en diversas formas, como paneles curvos, cubículos alineados o difusores rectangulares. Según el análisis de un espacio interior, pueden ser necesarias diferentes propiedades de los difusores para optimizar el entorno.
Por lo tanto, entender cómo se comporta el sonido y cómo manipularlo de forma eficaz es un paso fundamental para mejorar los distintos espacios para las personas que los utilizan. El uso de estos cuatro enfoques puede variar según el entorno específico, pero no obstante pueden combinarse para manipular el sonido, gestionar los problemas acústicos y mejorar la acústica general de la sala.
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